viernes, 23 de abril de 2010

El último beso.

Porqué tu amabilidad puede llegar a ser dolorosa. Porqué la felicidad que deseo, no me la puedes ofrecer. Estoy triste, pero tan feliz, que quiero llorar y sonreír al mismo tiempo.

Pongo las manos sobre mi pecho, no puedo evitar preguntarme; si este sentimiento es amor verdadero. Tan intenso, tan desesperante que me quema por dentro. Es una angustia con la que quiero convivir sin tu ayuda. Llámame egoísta, porque no deseo volver a ser desdichada en el amor. Sola ante la duda, sin querer escuchar la respuesta, porque no quiero perderte.

Mentiras, sacrificios, reconciliaciones. Abandóname… No te lo perdonaré! No quiero formar parte de tu pasado. Quiero un presente memorable, bañado de dulce caricias, y de dulces palabras. Un guiño directo al corazón, derribando toda duda y temor. La complicidad y la seguridad que me brindes; será el sustento contra los retos que nos deparen las líneas de la vida.

No quiero que me dejes atrás en los recuerdos; sellada en la olvido de lo que puedo ser... Ser un eterno recuerdo. No daré la vuelta nunca más. Permíteme cerrar los ojos, bañados por lágrimas de felicidad, cuando te beso temerosas; de que este sea el último beso, que reciba esta noche. No quiero que acabe.

Bajo la pura luz de un cielo estrellado, me descalcé; para así poder alcanzar, de cuclillas, tus carnosos labios. Sedienta por un beso tuyo, no puedo evitar temblar. Siento la necesidad cerrar los ojos.

Me abrazaste entre tus reconfortantes brazos. Entonces fue cuando las lágrimas brotaron, inevitablemente; al comprobar que los latidos de tu pecho eran sinceros. Descubrí, por fin; que seguramente, eras la pieza que faltaba para acabar de dar forma, a mi desordenado corazón.

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